miércoles, 17 de noviembre de 2010

Padre Pío


INFANCIA
Francesco Forgione nace en Pietrelcina en el año de 1887, sus padres fueron Grazio María Forgione y María Giussepa di Nunzio. Fue el cuarto hijo de ocho que nacieron, de los cuales 3 murieron a temprana edad. Su madre le puso el nombre Francesco porque era devota deSan Francisco de Asís. Su familia era de clase humilde trabajadora y muy devota.Desde niño mostró mucha piedad e incluso actitudes de penitencia. Su infancia se caracterizó por una salud frágil y enfermiza. Es desde esta edad donde manifestó un gran deseo por el sacerdocio, nacido por el encuentro que tiene con un monje capuchino del convento de Morcone (a 30 km de Pietrelcina) llamado Fray Camillo quien pasaba por su casa pidiendo limosna.Su padre tiene que emigrar a América para poder pagar sus estudios, en 1898 a Estados Unidos y en 1910 a Argentina. Desde su niñez sufre los llamados encuentros demoníacos que lo acompañaran a lo largo de su vida. Amigos y vecinos testificaron que fueron en más de una ocasión las veces que le vieron pelear con lo que parecía su propia sombra.
  

FRAILE PIO
   La mañana del 22 de enero, a la presencia de todos los frailes asociados en la iglesia, Francesco Forgione, junto a un gruppetto de otros aspirantes, en el curso de una solemne e intensa ceremonia, viste la saya franciscana, símbolo de nueva vida. Revestido del vestido capuchino, él siente que desde este momento, su vida se pone "crucificada con el Cristo"(Gal 2,19), a parecido de la vida del poverello de Assisi, el estigmatizado de la Verna.
   El mismo Padre Pio dirá luego a propósito de su hábito: "Si supiera que harapiento de vestido vestí en el 1903.... Sin embargo ningún vestido me pareció más bonito de aquél".
   También le es cambiado el nombre: desde este momento Francesco Forgione se llama fraile Pio de Pietrelcina. Un nombre que quizás le sea sugerido por su devoción hacia el santo mártir cuyo cuerpo es custodiado en la Iglesia de Sant'Anna en Pietrelcina.
   El entorno dónde Fraile Pio transcurre el noviciado es de una pobreza extrema. Una celda pobre y desnuda, la cama dura sobre que se duerme vestidos, la comida escasa y rústica, el convento frío y helado de invierno, el sueño interrumpido a medianoche para el ruego nocturno; el siempre ir andando con las sandalias; hacer penitencia tres veces a la semana, es decir flagelarse sobre las desnudas carnes, pensando a la pasión de Jesús. Ayunar por tres Cuaresma, además de todos los viernes del año; amanecer muchas horas de ruego en común y dedicar mucho tiempo al ruego personal; observar el silencio perpetuo, salva el breve tiempo del recreo en común; siempre ir con los ojos bajos. Todas este normas y prácticas de austeridad llenan la vida de los jóvenes novicios que tienen que dejarse forjar, por el maestro de los novicios, en renegar al hombre viejo (Rm 6,6),  dentro de si y dejarse recrearle en el hombre nuevo, nel dinamismo del Espíritu.
   El maestro de los novicios es golpeado claramente por el empeño de perfección de Fraile Pio de Pietrelcina. A sus ojos el joven frailecillo es un "modelo de religioso. Eso significa que cada norma también mínima de la vida de novicio es, por él, observada con fidelidad pura y íntegra.
   Dentro del convento de Morcone, Fraile Pio recorre los primeros pasos que lo llevarán, luego, a las grandes alturas de la mística. Aquí, fraile Pio de Pietrelcina quieres vivir profundamente la regla franciscana. Así él practica, por ejemplo, el siempre ir con los ojos bajos. Hasta cuando la mamá lo va a encontrar y le lleva los dulces que gustan mucho a él, está con los ojos bajos y con las manos enhebradas en las mangas.
   La mamá queda mal y vuelve a Pietrelcina con el corazón amargado. "¿Porque - se pregunta - Francesco se comporta en aquel modo? Si hubiera sabido que se hubiera comportado así, no sería justo venida a Morcone."
   Llegada a Pietrelcina, mamá Peppa cuenta cada cosa a papá Grazio, vuelto por poco desde América. A sentir estas cosas, Grazio decide de partir para Morcone y cogerse a Francesco, primera que en el convento se arruina la salud, a lo mejor hasta "ponerse estúpido"
   Y cuando se presenta al convento de Morcone, los frailes le dicen que el hijo tuvo este comportamiento con la mamá en respeto de la disciplina del noviciado.
   Sucesivamente, recordando aquel encuentro con los padres, Padre Pio dirá: "Me fue prohibido de "hablar y levantar los ojos hacia los parientes sin el permiso del maestro, y yo obedecí. Los míos, en cambio, pensaron que yo me puse estúpido.... Sin embargo deseé tanto abrazar a mis padres".
   Fraile Pio de Pietrelcina acaba el año de noviciado el 22 enero del 1904. Durante una ceremonia solemne, al que asisten a mamá Peppa y otros parientes, hace la profesión simple, junto a otros novicios.
   Después del noviciado Fraile Pio empieza los estudios para la preparación al sacerdocio. Es mandado, en un primer tiempo, en el convento de Sant'Elia a Pianisi (Campobasso). Y aquí, en tierra Molisana, se intensifican las visiones celestes. Gradualmente, mientras el joven fraile profundiza los estudios teológicos y crece en la vida ascética, también crecen los fenómenos carismáticos. A su confesor, Padre Agostino, que le preguntó en una carta, desde cuanto tiempo Jesús empezó a favorecerlo de sus visiones celestes, el 10 octubre del 1915 Padre Pio contestará: "Si mal no me pongo, ellas empezaron poco después del noviciado".
   En el octubre del 1905 Frailee Pio se traslada con otros frailes, que se preparan al sacerdocio, al convento de San Marco La Catola, en provincia de Foggia. Aquí conoce lo que será su primer director espiritual: Padre Benedetto de San Marco en Lamis.
   Mientras tanto la salud del joven fraile va empeorando. La tos y los dolores al pecho lo agobian continuamente. Se piensa que está enfermo de Tisis. Y entonces, al final del 1906, los superiores, preocupados para él, deciden mandarlo a Pietrelcina, en la esperanza que el aire del país nativo lo ayuda a cuidarse.
   También en los años siguientes, Fraile Pio a menudo volverá a su querida Pietrelcina. Y, cada vez que volverá al país nativo, se restablecerá en salud. Pero, en cuanto volverá al convento, los sufrimientos de primera se presentarán puntualmente.
 
   El domingo del 27 enero del 1907, a Sant'Elia a Pianisi, casi veinteañero, Fraile Pio emite la solemne profesión religiosa.

 El centro de su espiritualidad 
  Con su ejemplar sufrimiento oblativo Padre Pio siempre supo ofrecerle al Dios la prueba más eminente y heroica de su amor. El propio Jesús le reveló, en su Pietrelcina, que “El amor se conoce en el dolor”. Estas palabras se volvieron la síntesis perfecta de su correlación espiritual y mística con el Crucifijo y el gran tramo de lanzamiento de su apostolado en el mundo y para el mundo. 



Tras su muerte
   Al morir desaparecieron los estigmas que padeció durante gran parte de su vida a los que se atribuyen, un origen místico y sobrenatural.
Se le atribuyen numerosas sanaciones y conversiones concedidas por la intercesión del Padre Pío y otros milagros han sido reportados al Vaticano.
El Padre Pío fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y el 16 de junio del 2002, Juan Pablo II lo canonizó bajo el nombre de San Pío de Pietrelcina.


Dones del Padre Pío
   Los dones del sacerdote italiano fueron, según sus creyentes:
Discernimiento extraordinario: capacidad de leer las conciencias, don que utilizó frecuentemente durante el ministerio del sacramento de la Penitencia.
Profecía: pudo anunciar eventos del futuro, incluida la llegada al papado de Pablo VI y deJuan Pablo II.
Curación: curas milagrosas por el poder de la oración.
Bilocación: estar en dos lugares al mismo tiempo.
Perfume: la sangre de sus estigmas tenían fragancia de flores.
Lágrimas: comprendía los misterios del Rosario hasta las lágrimas.
Estigmas: recibió los estigmas el 20 de septiembre de 1918 y los llevó hasta su muerte 50 años después. Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron.
"Esta mañana la Señorita Amelia Z., ciega nata, de 27 años, ha venido desde la provincia de Vicenza y ha recibido la vista. Después de su confesión ella le ha preguntado al Padre Pío por su vista. El Padre le ha contestado: "Ten fe y ruega mucho". En el mismo instante la joven vio al Padre Pío: el rostro, la mano que bendijo, los medios guantes que escondían los estigmas. La vista fue rápidamente aumentando, hasta que la joven ya veía bien de cerca. Le dijeron al Padre Pío acerca del milagro y él dijo: "Demos gracias a Dios."
Luego la joven le preguntó al padre Pío si tendría la vista completa y contestó: “poco a poco vendrá todo."







El Arzobispo Domenico D'Ambrosio, que estaba presente en la exhumación, dijo: "Enseguida que entramos a la tumba pudimos claramente distinguir su barba. La parte superior del cráneo muestra parcialmente el esqueleto, pero su barbilla esta perfecta y el resto del cuerpo esta bien preservado" Refiriéndose al extraordinario estado de las manos, el arzobispo añadío: "Si el Padre Pío me permite, podría decir que pareciera como si el acababa de hacerse la manicura.